La clonación de tarjetas bancarias evoluciona con la tecnología

El avance en la tecnología ha permitido que la industria financiera combata diversos fraudes que se efectuaban en el mundo de los medios de pago, principalmente con el uso de las tarjetas de débito y crédito. Anteriormente el fraude se realizaba al robar físicamente una tarjeta y el robo se efectuaba en establecimientos físicos (conocidos como POS ​Point of sales ​o puntos de venta​),​ mediante la clonación. Para 2015, el sistema delictivo se diversificó y dio paso a las redes globales de hackers, quienes ya no requieren quitarte tu cartera, ya que su mercado se enfoca en todas aquellas personas que realizan transacciones, ya sea en una terminal punto de venta, cajeros automáticos o compras por internet.

Según el Banco de México (Banxico), el fraude por clonación de tarjeta de crédito aumentó 38% en 2019 respecto al año anterior, generando pérdidas de más de 8 mil 500 millones de pesos, razón por la cual y de acuerdo con ​Unisys Security Index​, el 87% de los mexicanos están seriamente preocupados por el acceso no autorizado o uso indebido de su información bancaria.

A nivel mundial el fraude financiero ha evolucionado y con el paso del tiempo ha adoptado nuevas técnicas cada día más sofisticadas, eso supone la existencia de dos grandes etapas; la de la tarjeta física y otra donde la clonación de tarjetas se vuelve más complicada gracias a los nuevos sistemas digitales; tanto las instituciones financieras como las marcas se han dado a la tarea de reforzar y tener medidas de seguridad mucho más fuertes, ya que es uno de los temas más importantes en el mundo de los fraudes.

El mundo digital permitió la llegada del PIN en donde mediante el uso de contraseñas de cuatro dígitos volvía más complicada la clonación, permitiendo un segundo filtro de seguridad en la cadena del procesamiento de pagos. Y aunque esto refuerza las medidas tomadas para los pagos con tarjeta física, el ​e-commerce sigue siendo un poco más riesgoso, ya que no se requiere de contraseñas para que se pueda procesar un pago, sino del número de tarjeta y el CVV.

Para ello, se ha evolucionado a la utilización del CVV dinámico como un tercer filtro de seguridad, mediante un código de 3 dígitos que se genera con una app móvil, asociado a una tarjeta y funciona para verificar que realmente sea el titular de la tarjeta quien quiere realizar una compra en línea. Esto quiere decir que si alguien clona una tarjeta física y quiere hacer una compra no le van a servir exclusivamente los datos de la tarjeta, los usuarios requerirán de una billetera digital para generar este CVV dinámico, lo que a su vez disminuye los riesgos de cargos no reconocidos.

El futuro pinta para que las tarjetas físicas se eliminen y predomine el mundo virtual mediante el uso de wallets, digitales, cvv dinámicos, el uso de QR, manejados todos a través de un dispositivo móvil y eliminar al 100% las probabilidades de que los grupos delictivos clonen las tarjetas.

Hoy en día muchísimas instituciones financieras que han adoptado estas medidas de seguridad, pero algunas otras no. Por lo que te aconsejamos que, si has decidido crear algún producto financiero en donde haya una tarjeta de por medio, te sugerimos acercarte con

quien pueda emitirte tarjetas que cumplan con las mejore prácticas en temas de seguridad, con alta tecnología en sus sistemas de procesamientos de pagos para que, de esta forma tanto tú y por ende tus usuarios puedan mitigar los riesgos por clonación de tarjeta.

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